El Hechicero de Riga

Nacido en Riga, de padres judíos, fue el octavo campeón del mundo de ajedrez (1960-1961). Una forma de entender lo que Tal representó en el ajedrez es contrastar su enfoque con la mentalidad dominante durante la época en la que llegó a lo más alto. Una frase que lo define en este sentido es la que dijo una vez otro GM contemporaneo Tigran Petrosian“Yo trato de evitar el azar. Aquellos que quieren confiarse al azar deberían jugar cartas o ruleta, no ajedrez”. Lo que Tal hizo fue, precisamente, introducir cierto grado de incertidumbre en el ajedrez de alto nivel.

Mijaíl Tal

Lo que sorprendió es que con esa manera de jugar logro ganar a los maestros mas fuertes. Es decir que asumía grandes riesgos en contra posición a la formación de los demás jugadores que poseían una visión sólida basada en principios generales bien establecidos. Antes de Tal otros jugadores habían logrado descollar con esta forma de jugar pero jamas lograron llegar al nivel mas alto y menos aun consagrarse campeón mundial.

En 1960, a la edad de 23 años, Tal derrotó al estratégico Mikhail Botvinnik en un match de Campeonato del Mundo, celebrado en Moscú, por un score de 12½-8½ (seis victorias, dos derrotas y trece empates), convirtiéndose en el campeón del mundo más joven (un registro más tarde obtuvo Garry Kasparov, que ganó el título con 22 años). Mikhail imponía un juego lógico y sumamente posicional, justamente lo contrario a Tal.

Tal y Botvinnik, 1960.

El estilo de vida de Tal no era la que se espera justamente de un deportista de alto nivel, fumador y tomador compulsivo. Nunca tuvo la disciplina que se requiere para mantenerse en el mas alto nivel.

En posiciones en las que otros maestros elegían líneas seguras, a menudo con el propósito de mantener una pequeña ventaja durante el resto de la partida, Tal escogía conscientemente las continuaciones más complicadas, que con frecuencia incluían temerarias pérdidas de material, pero en las cuales las pocas piezas que le quedaban adquirían un dinamismo inusitado.

En una época en la que los maestros acostumbraban guiarse por consideraciones generales con base en principios universales bien establecidos, Tal los obligaba a la penosa tarea de calcular variantes concretas y complejas. Según Kasparov, Tal es el único jugador que no necesitaba calcular detalladamente dichas variantes, pues “simplemente veía a través de ellas. Cientos de fantásticas combinaciones danzaban alrededor de su cerebro, y su imaginación no conocía límites. Había algo diabólico en sus ojos cuando estaba ante el tablero. Como un gran pianista, Tal sentía en las puntas de sus dedos las debilidades de la posición de sus rivales”.

Tal vs, Fischer. Olimpiada de Leipzig 1960

Con esta forma de jugar en el circulo del ajedrez lo apodaron como “El Hechicero de Riga”. Probablemente tenía la peor condición física de la historia: fue sometido a doce operaciones! Kasparov dice al respecto: “Pensando sobre el destino de Tal, uno recuerda involuntariamente el aforismo de Steinitz ‘El ajedrez no es para los corazones débiles’”. Tal estuvo tan frecuentemente abatido por la enfermedad, que cualquier otro jugador habría abandonado las competencias serias. Pero Tal, aunque fumaba y bebía en cantidades, continuó jugando durante mucho tiempo.

Leonid Stein le dijo un día: “Tú, Misha, eres más fuerte de espíritu que todos nosotros”. De hecho, lo fue, como ningún otro. Incluso cuando su organismo estaba destruido, justo al final, en sus últimos días, su espíritu permaneció firme”. Cabe recordar que, un mes antes de morir, ya terminalmente enfermo, Tal jugó un torneo de ajedrez rápido, en el cual ocupó el tercer puesto, e infligió la única derrota al mismísimo Kasparov, en ese entonces campeón mundial. Incluso con respecto a su enfermedad Tal desplegaba su acostumbrado humor.

Garry Kasparov vs. Mikhail Tal, exactamente un mes antes de que falleciese este último.

En una ocasión, después de haber sido intervenido por su riñón enfermo (que, finalmente, le fue extraído), y luego de haber recibido varias dosis de morfina, le preguntaron, dada su afición a los vicios, si ahora era morfinómano. Haciendo uno de sus habituales juegos de palabras, Tal respondió: “¿Pero, qué dice Ud.? Yo no soy morfinómano (‘morphinist’, en inglés), yo soy Chigorinómano” (un juego con los nombres de Paul Morphy, gran jugador norteamericano del siglo XIX, y Chigorin, uno de los padres del ajedrez ruso).

La rebeldía de Tal en el tablero también tenía un aspecto político. El ajedrez era uno de los deportes oficiales de la unión soviética y, como tal, los jugadores debían expresar las virtudes socialistas.

Alexander Kotov, uno de los maestros soviéticos más cercano a lo burócratas del partido, escribió, en uno de los textos oficiales de la escuela soviética de ajedrez que “el ajedrez ofrece una prueba incontestable de la superioridad de la cultura socialista sobre la decadente cultura de las sociedades capitalistas”. Las virtudes socialistas estaban perfectamente encarnadas en el estilo de juego y de vida de Mikhail Botvinnik, el jugador favorito del régimen desde la época de Stalin. Tal representaba, por su forma de vivir y de jugar, el anti-estalinismo en ajedrez. A este respecto dice Kasparov: “Indudablemente, Tal personificó las mejores esperanzas de la sociedad post-stalinista ¡una libertad sin precedentes!”. Por eso su triunfo ante Botvinnik tuvo un significado tan profundo para el ajedrez de la época. Entre otras cosas, dicho triunfo era una afrenta a la línea oficial del partido. De hecho, cuando Tal ya había perdido su título de campeón mundial, fue objeto de la hostilidad del régimen. En 1968, estando en el aeropuerto junto con los demás integrantes del equipo soviético que se disponía a viajar a la olimpíada de Lugano, un funcionario del partido lo llamó: “Mikhail Nekhemevich, Ud. será reemplazado por Smyslov. Debe regresar a Riga”. Le estaban cobrando una noche de copas en la Habana, en el torneo Memorial Capablanca de 1966, en la que había recibido un botellazo en la cabeza por cortejar la mujer del prójimo.

Junto a su hija.

También la relación de Tal con el prodigio norteamericano Bobby Fischer fue sui generis dentro de la élite soviética. No sólo fueron buenos amigos (en el Interzonal de Curaçao, Fischer fue el único jugador que vistió a Tal después de que éste tuvo que internarse en el hospital, un gesto bien raro en Fischer, quien sólo salía del hotel para ir a jugar), sino que Tal fue el único jugador soviético que pudo vapulear al gringo de manera similar a como éste aplastó a los mejores jugadores soviéticos: ¡en el torneo Interzonal de Yugoslavia, en 1959, Tal le propinó a Fischer una paliza de 4-0!

Después de una famosa partida entre él y Fischer, Tal le preguntó al genio norteamericano que quién era el mejor jugador del mundo. Fischer se quedó mirando a Tal, atónito, sin contestar. El hechicero comprendió pronto lo que ocurría, y añadió: “después de ti, por supuesto”. Habían acabado de jugar una hermosa partida que terminó en empate, en la que Tal, como de costumbre, bordeó el abismo durante un buen rato. Fischer, entonces, contestó con una frase que, en sus labios, es un elogio: “bueno, tú no juegas tan mal”. El remate de Tal es típico: “Claro, si yo hubiera perdido, él habría dicho que yo había jugado como un genio”.

A continuación la partida mencionada anteriormente, catalogada como una de las mejores partidas de la historia, jugada en Leipzig, en 1960, empató espectacularmente con Bobby Fischer.