La tecnología y el coltán

Celulares, notebooks, consolas de juegos tienen un punto en común, el coltán. El nombre “coltán” procede de la abreviatura de columbita y tantalita, minerales que contiene este tipo de roca. De estos minerales se extrae el tantalio y el niobio, utilizados en distintas industrias de aparatos eléctricos, centrales atómicas, misiles, fibra óptica y otros, aunque la mayor parte de la producción se destina a la elaboración de condensadores y otras partes de los teléfonos móviles.

Niños trabajando en una de las minas de Kivu.

La escalada de precios del coltán comenzó hace relativamente poco tiempo y tuvo que ver con el uso de tantalio para la fabricación de microchips de nueva generación que permitían baterías de larga duración en teléfonos móviles, videojuegos y portátiles. Los precios se dispararían aún más, unos años antes del año 2000, cuando comenzaron a escasear las reservas de coltán en Brasil, Australia y Tailandia. Como ejemplo ilustrativo, basta decir que, por ejemplo, la japonesa Sony tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2 debido a este inconveniente.

Ante todo esto, las miradas se habían vuelto hacia la República Democrática del Congo, país que posee el 80% de las reservas mundiales de coltán en el subsuelo de las provincias del Este, especialmente en los Kivu, fronterizos con Ruanda y Uganda, los más fieles aliados de EE UU en la zona.

El coltán puede considerarse como la principal causa del desencadenamiento de la última guerra en el Congo. Un conflicto que tiene su origen en agosto de 1998 y que terminaría oficialmente en 2003 y sobre el que Naciones Unidas en su informe S/2002/1146 de 16 de octubre de 2002 (cuatro años después del inicio) dijo:

Para los más de 20 millones de personas que viven en las cinco provincias de la región oriental de la República Democrática del Congo, el número de defunciones directamente atribuibles a la ocupación de Ruanda y Uganda puede estimarse entre 3 y 3,5 millones de personas

Más recientemente, en julio de 2004, el Internacional Rescue Committee estimaría en 3,8 millones el número de muertes atribuibles directa o indirectamente a la guerra desde el año 1998.

Las multinacionales están al acecho

¿Por qué este tráfico? Para responder al frenesí del boom de nuevas tecnologías, que hizo subir el precio del tantalio a más de 500 $ el Kg., los gigantes de la metalurgia buscaron cómo diversificar su aprovisionamiento del mineral. Los pesos pesados del sector, HC Starck (filial de la alemana Bayer) y la americana Cabot Corporation – las dos solas el 70% del refinamiento del tántalo, así como las firmas de segunda fila, se vuelven hacia la RDC. El asunto podría haber constituido una ganga para el país. Pero se encuentra en guerra.

En 1997, después de haber derrocado al dictador Mobutu, Laurent-Désiré Kabila tuvo que enfrentarse, desde 1998 con movimientos rebeldes apoyados por sus antiguos aliados, principalmente ruandeses y ugandeses. Objeto de una gestión desastrosa bajo Mobutu, los fabulosos recursos mineros del país se convirtieron, en este contexto, un maná financiero para los beligerantes que comparten el territorio. En el Kivu, donde se sitúa en coltán nacional, reina como dueño el RCD (Agrupación Congoleña para la Democracia), movimiento apoyado principalmente por Ruanda.

El propósito de este artículo es que se tome conciencia de lo que sucede detrás de cada aparato nuevo que sale al mercado y del abuso indiscriminado de las personas y de los recursos naturales. Muchas empresas de las mas conocidas cambian sus intermediarios para ocultar la verdadera y oscura procedencia del coltán. Tomemos conciencia tratando de situarnos en los pies de las personas que sufren para que en otras partes del mundo se tenga un nuevo modelo de celular.